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Un dia dejamos de tirar by Walter Gomer

Cuando éramos chicos y veíamos a nuestras abuelas tejiendo sweaters a dos agujas, sacando lana de un ovillo que llevaban en una bolsa, sin saberlo, estábamos presenciando uno de los sistemas más eficientes de tejido que se conocían. Un kilo de lana se transformaba en un kilo de sweater, prácticamente sin desperdicios.

Por el año 1997, estaba en una fábrica de máquinas rectilíneas de Europa, y alguien del área de desarrollos me dio un regalo muy particular: un pequeño sweater, y me dijo “esto te va a interesar”. En un primer momento solo me pareció un sweater (no estábamos preparados para ver más allá), pero cuando lo miré en detalle y por dentro, me di cuenta que no tenía costuras. Levanté la vista, y el técnico tenía una gran sonrisa. Mirándome fijamente me dijo, “¿qué opinas?”, yo no podía creer lo que estaba viendo. Comencé a pensar en todo lo que iba a cambiar a raíz de algo así, y viéndolo hoy, me doy cuenta que no llegue a imaginarme ni el 10% de lo que realmente resultó siendo: uno de los más grandes avances en los sistemas de tejido de sweaters.

Pasaron un poco más de 20 años y hoy la tecnología de prenda completa es algo que ya es común en muchas fábricas. Se pueden hacer formas de prendas que no serían posibles de otra manera, mangas que en su unión con el cuerpo van haciendo un zigzag y otras cosas que solo pueden producirse si la prenda es una sola pieza.

Pero lo más importante es que finalmente estamos en capacidad de aprovechar casi el 100% del material que ingresa a la máquina, un kilo de hilado es un kilo de sweater.

Pero hubo un momento, cuando se industrializó el tejido de sweaters que esto no era posible. Solo se podía realizar con las máquinas conocidas como Full Fashion, que tejían en forma, pero este tejido estaba limitado el Jersey, liso, listado o intarsia, pero jersey al fin, ya que eran máquinas con agujas de gachillo y no tenían doble fontura.

El resto de los tejidos de punto, cardigan, jackquard, ribb, milano, etc, quedaron para las máquinas de dos fonturas, y estas no podían tejer una prenda con forma. Se tejían paños rectos que luego eran cortados con la forma de la prenda. 

Este método genera un desperdicio de material importante sobre todo en las mangas por su forma cónica. Se calcula que ronda entre un 30% y 35%, dependiendo de cada prenda en particular, qué escote lleva, etc.

En mis inicios trabajé en una fábrica donde entre otras cosas tejíamos sweaters, y veía todos los días las bolsas repletas del sobrante de corte. En una producción de miles de sweaters por temporada, la cantidad de kilos que terminaban en la basura eran muchos. Aunque las fibras naturales tienen un impacto ambiental menor a las sintéticas, de todos modos la cantidad de desperdicio era enorme.

La década de los 90 sirvió para lograr tejidos en forma con medidas finales de prenda y que las mismas se ajustaran a los talles correspondientes. Este avance permitía estar en un rendimiento cercano al 90%. Acotamos mucho el desperdicio de hilado, dejamos de tirar, y además solucionamos el problema que generaba cortar una prenda. Por ejemplo, cuando cortábamos un tejido de galga gruesa el borde quedaba desprolijo y la costura no lograba disimularlo. Por muchas razones, el tejido en forma venía a solucionar una gran cantidad de cosas.

Pero faltaba algo más, algo que llegó para cambiar realmente la forma en que aprovechamos los recursos, la prenda completa salida íntegramente de la máquina de tejer. Y llegó a mis manos en 1997 en aquella fábrica europea.

Hoy los recursos pasan a ser un tema crucial en la Industria, y realmente podemos decir que si hacemos un sweater en una máquina de prenda completa, finalmente dejamos de tirar.

MINI BIO:

Walter Gomer es el Ex Director Industrial de Lacoste.

Se enamoró de la Industria Textil hace más de 35 años. Comenzó su carrera en 1984 en la empresa Vesuvio. Aunque su principal objetivo era ser piloto comercial, la industria lo terminó atrapando. 

En Vesuvio pasó por muchas áreas. Comenzó en tejeduría de circulares como ayudante de tejedor, luego ascendió a tejedor, después a mecánico y en 1989 se especializó en programación de máquinas de tejer. Su experiencia la hizo en diferentes fábricas de Europa, tanto de maquinarias como de telas e indumentaria. 

Más tarde fue responsable de desarrollos para luego ocupar el puesto de Director Industrial de Lacoste para Argentina y Brasil por 13 años. Se encargaba de las áreas de desarrollo de producto, planificación y compras productivas, producción y control de calidad.

Walter es un referente en la Industria, y tuvimos el honor de que sea invitado de uno de nuestros HFMEETS. Podés ver nuestra charla con él acá.